No encajar en el mundo permite que tú misma crees tu mundo.
A mi me permite vivir en Bali y trabajar desde donde quiero.
Diferente, rara, dispersa, oveja negra, loca. . . estas son solo algunas de las etiquetas que me han puesto a lo largo de mis años. En su día me hacían daño, actualmente, ser diferente es lo que me caracteriza.
Por aquí Sandra,
y en este mundo en el que la genuinidad es un acto de rebeldía, ayudo a mujeres a liderar sus proyectos y construyan negocios 100% adaptados a ellas mismas y a la vida que quieren vivir.
Negocios rentables y sostenibles que les permitan sentirse libres, realizadas a nivel personal y profesional, que crezcan a su ritmo y no les obliguen a dejarse la vida por el camino.
Para llegar hasta aquí he tenido que cagarla mucho con mis negocios.
Así en plural.
Te cuento:
Empecé mi primer negocio físico motivada por querer tener libertad de decisión y movimiento, pero sin claridad de lo que quería conseguir ni a dónde llegar con mi negocio, pensando solamente en lo que quería hacer en el “hoy”, con lo que fue una muerte anunciada.
Ya que construí una jaula diseñada por mi, que en vez de darme la libertad y la vida que deseaba. . . se convirtió en ansiedad, frustración, limitación y sentir que tanto esfuerzo no era recompensado -y quemada porque sentía que solo trabajaba para pagar al estado-.
Ahí comprendí que las ganas y la motivación no son suficientes para
crear un negocio que funcione de VERDAD.
Mis dos segundas empresas con socios las comencé con muchas ganas, ya que no solo habían dos ojos y una sola cabecita pensando y remando. Me encontré un mundo dónde la rigidez y el contínuo hacer era lo que prevalecía, ya que un mundo creado y diseñado por hombres, no había cabida a los ritmos, tiempos y formas de una mujer ni a la visión global y mejorada de hacer negocios desde nuestra mirada.
Además perseguí el éxito establecido por la sociedad y el entorno, en el que el dinero prevalecía por encima de mi felicidad y libertad y acabé construyéndome otra jaula, en esta ocasión con barrotes de oro.
Todo eso me llevó a que mi cuerpo me parara, para encontrar nuevas formas y maneras de construir un negocio más afín a mí y entender que NO todo vale a la hora de tener un negocio y el dinero no está por encima de mi bienestar y felicidad.
Mi felicidad y éxito era tener libertad geográfica y de tiempo, para conseguirlo me adentré en el mundo online, la puerta que me acercaría a lo que realmente quería y deseaba desde que comencé con mi primer negocio.
Lo online, un mundo dónde la mayoría de profesionales te cuentan que tu negocio crece sin inversión de casi tiempo y dinero, dónde las estrategias de marketing y visibilidad son lo “más importante” para hacer crecer tu negocio. . . mundo donde son pocos los que te hablan de cómo construir
un negocio de manera real para que sea sostenible y rentable a lo largo del tiempo.
Me dejé deslumbrar por el brilli-brilli que cuentan y nada más entrar, acabe perdiendo más de 8.000€, intentando encajar en estrategias de marketing y técnicas de ventas que nada iban conmigo, dándome ostias emocionales -que duelen más que el dinero que pierdes- y sintiendo que vendía mi alma al diablo, olvidándome de validar mis emociones e intuición en cada paso que daba con mi negocio.
Entendí que si quería construir un negocio alineado a mí, a como yo veía y quería gestionar mi negocio según la vida que quería vivir y disfrutar, requería de habilidades y acciones que nada tenían que ver con el marketing ni la visibilidad.
Así empezó internamente un movimiento para ayudar a que las mujeres adquieran las habilidades y herramientas necesarias para que se lideren personal y profesionalmente, a la vez que gestionan sus negocios haciéndolos crecer con confianza y sin depender de otra persona.
Llevo años viendo y viviendo como las mujeres nos amoldamos a los ritmos y negocios de otros, que nada tienen que ver con nosotras. Y es que NO,
Más clientes no significan más facturación,
Más ofertas no significan más ventas,
Más estrategias de marketing, de hacer por hacer y
vender por vender no significa que tu negocio crezca.
Y buscas la forma de quitarte la etiqueta de emprendedora para llevarte a tu versión más genuina como empresaria, apagando el ruido externo y tu síndrome de la impostora.
Llega un momento en el que decides que no necesitas más formaciones de marketing ni hacer más publicaciones en Instagram, que lo que necesitas es conocer tu ritmo, tu manera diferente de hacer las cosas y que tu negocio se adapte a ti.
Y lo más beneficioso de esto NO son los cambios en tu negocio, sino. . .
. . . la transformación que sucede dentro de ti y se refleja fuera.
Si deseas que tu negocio crezca y te dé la vida que quieres vivir, me encantará ayudarte a:
Identificando cuales son los siguientes pasos a dar en tu negocio y qué camino tomar para que consigas el crecimiento y vida que deseas.
Dándole el meneo que necesita para que sea coherente con la vida, el ritmo y el dinero que quieres
